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    Una institución pionera como «La Sociedad Unión de Practicantes de Valparaíso»

    A pocos pasos de la legendaria Plaza Waddington de Playa Ancha, funciona la Sociedad de Unión de Practicantes de Valparaíso, una casona típicamente playanchina, que se nota ha estado sometida a muchas reparaciones que la han ennoblecido. Hoy es una sede luminosa, acogedora, amplia y hasta cuenta con un espacio museográfico, donde antiguas fotos y galvanos nos narran cómo fue la historia sanitaria de esta ciudad ejercida por hombres y mujeres con una alta vocación de servicio.

    Fue fundada el 6 septiembre 1908, y se firmó la primera acta de fundación en el antiguo Hospital San Juan de Dios de Valparaíso, con el personal de practicantes, quienes sentaron  las bases de una sociedad de socorros mutuos, entre sus asociados figuran 12 integrantes iniciales. 

    A principios del siglo XX, se vivían duros tiempos en materia de salud pública, las personas morían de muchas enfermedades que hoy se tratan con cierta facilidad, había hambrunas, falta de agua potable y alcantarillado, el hambre asolaba los cerros, muchos niños morían en los primeros años de vida. Los practicantes surgen entonces como una necesidad sanitaria y social y utilizan los conocimientos que habían adquirido en los Hospitales públicos, para brindar una ayuda solidaria a los porteños, recorrían los cerros, atendían a domicilio o en pequeños puestos de salud a quien lo necesitara, muchas veces, sin pedir pago alguno.

    Pioneros en Valparaíso

    Es así como se funda esta Sociedad Unión de Practicantes de Valparaiso, que sus actuales socios plantean como pionera a nivel nacional hasta el día de hoy.  Hoy se ha convertido en una sociedad más bien social, ya que la norma que reguló los gremios en la década de los 70, no permitió que ejercieran como lo hacían antiguamente, a menos que estuvieran formados en las Universidades o en centros de formación técnica,lo que se cooce ahora como TENS o Técnicos de Enfermería Nivel Superior. 

    Sin embargo, hoy esta sede es lugar de encuentro, de almuerzos bailables (antes de la pandemia), de ayuda solidaria y punto de invocación de recuerdos en torno a la salud de otra época, cuando un practicante era un oficio necesario y respetado en los barrios de la ciudad puerto.

    “Queríamos ayudar en los cerros”

    Mario Carrasco Presidente de la Sociedad explica: “ Los practicantes fueron los que se formaron antes que saliera la ley colegiada, fundándose esta institución por los que tenían mayor conocimiento y antigüedad como  auxiliares de enfermería, que estaban actuando en las asistencias públicas de los hospitales públicos de Chile, eran los que recibían a quienes llegaban a las Unidades de Emergencia, también tenían a cargo las salas, bajo la supervisión de los médicos, era personal sanitario.  Si lo comparamos con ahora, nosotros estábamos en policlínicos o consultorios. Eso fue antes que saliera la ley de Colegios Gremiales, en que los entonces auxiliares de enfermería les nació la iniciativa de querer ayudar. Habíamos tenido el terremoto de 1906, que fue catastrófico en Valparaíso y quedó mucha gente mal, con heridas, con sus casas en el suelo, con enfermedades, plagas, aumentó la sífilis, la gonorrea, enfermedades en que no había abasto para poder atenderlas, entonces surge la solución a nivel local, que se crea únicamente en Valparaíso, somos los pioneros en Chile como figura en nuestro libro de fundación. En este libro se definen los beneficios sociales que tenían que tener los socios, tenían que presentar una atención hacia el prójimo, sin costos, salvo el que quisiera, podía pagar si podía, el que no podía, era atendido de igual manera. Esto se organizó a nivel de los cerros de Valparaíso donde vivía la gente, empezamos a reclutar socios y socias, mayores de 18 años que tuvieran práctica en lo que era la sanidad. Se les daban responsabilidades a los socios y ellos tenían que rendir en las reuniones lo que habían ejecutado: qué tratamientos habían hecho, cómo habían colaborado, asistían a los enfermos previa prescripción médica, realizaban lo que estaba autorizado hacer. Había un comité de disciplina muy importante, había que cumplir normas y la gente tenía una gran responsabilidad.”

    Antes y después de la penicilina

    Domingo Díaz, otro socio de la Sociedad de Practicantes de Valparaíso agrega: “antiguamente las prestaciones eran muy precarias, hasta que entró la penicilina y ahí anduvimos mejor. Yo atendía a domicilio, tenía mi maletín y me venían a buscar, yo andaba a pie por los cerros a ver a los enfermos, pertenecía a la Sociedad de Sanidad, recorría todos los cerros atendiendo a las personas.”

    Arnaldo San Martín  quien es el tesorero de la Sociedad Unión de Practicantes destaca,            “comopracticante entré a la Escuela de Sanidad Naval el año 57, cursé dos años y me titulé como enfermero naval, ejercí la profesión en los Hospitales, las reparticiones, viendo la salud de las personas. Había mucha escasez de personal, había que cumplir con los turnos, atender las salas de Hospitales, cirugía, medicina, urología, traumatología, los turnos eran bien duros en el Hospital Naval que en esa época estaba en Playa Ancha”

    “Bien social, le llamábamos, porque nunca le negamos la atención a nadie, que es la promesa que hacemos todos quienes entramos a servir en salud, éramos humanitarios, atendíamos por vocación “

    Mario Carrasco  destaca: “ Éramos necesarios, era un servicio muy necesario, se daba de manera vecinal, barrial aunque un poco limitados, se formó de puro entusiasmo dando espléndidos resultados, esta Sociedad fue visitada por múltiples autoridades. Debíamos hacer prestaciones complicadas algunas como las dilataciones uretrales productos de la gonorrea y sífilis, al principio no existían la penicilina, sino que se trataban con sulfa y no siempre daba buenos resultados , estamos hablando de 1915,  hasta que salió la penicilina por allá por los años 40. Mis compañeros realizaron su carrera la mayor parte en la Armada y cuando se retiraron de la institución ejercieron de manera particular a nivel de policlínico. Eso duró hasta que Pinochet echó todo abajo , demolió todo lo que habíamos hecho, ya que no pudimos seguir ejerciendo como tales”

    “Hoy somos una familia”

    Purificación Fredes, es la pro tesorera de la Sociedad y recuerda sus años de trabajo en la salud pública: “  Yo pertenecí a la Cruz Roja muchos años y luego trabajé en una clínica, pero me dediqué a cuidar a enfermos a domicilio, me tocaba los turnos de noche y era muy sacrificado, porque después del turno había que llegar a la casa a hacer las cosas, atender a los hijos, etc. Ingresé a la sociedad por amistad, empecé a venir a los almuerzos, también los bailes o almuerzos bailables, conocía a las antiguas directivas.”

    “Hoy esta institución es una familia, una familia muy unida, lo pasamos bien, no peleamos, no discutimos. La institución empezó muy precaria, hemos hecho muchas reparaciones en la sede, empezamos muy de abajo, tuvimos que realizar muchos arreglos y se pueden apreciar los resultados” 

    Purificación Fredes explica lo que es el presente cercano para la institución:  “ organizamos bailes ( antes de la pandemia) , hacemos un almuerzo al mes, terminamos de almorzar, retiramos las sillas y nos ponemos a “chalupiar” , vienen más de 50 socios y sus familias, tienen que inscribirse primero , es bonito reencontrarse porque somos como una familia. En cuanto a esta sede, la hemos sacado adelante gracias a las directivas, sobre todo nuestro presidente actual, que ha postulado a diferentes proyectos concursables con la Municipalidad, así renovamos la cocina completa, por ejemplo”

    Pese a la pandemia , hoy la Sociedad de Practicantes de Valparaíso se mantiene a flote con el compromiso de sus socios, si bien cambió la forma de reunirse y de ayudar, no pierden de vista a sus socios y socias más viejitos,  apoyándolos en lo que se necesite, los almuerzos bailables quedaron suspendidos hasta nuevo aviso, pero el espíritu de colaboración sigue intacto.