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    Crean aplicación para promover la colaboración entre distintos huertos comunitarios en la región de Valparaíso

    Una colaboración con el Comedor Montedónico de Playa Ancha, en Valparaíso, con la finalidad de educar a las vecinos y vecinas del sector, realizó el equipo del proyecto “Gestión y control de huertos comunitarios mediante métodos tecnológicos”, ejecutado por estudiantes de la Universidad de Playa Ancha (UPLA).

    El apoyo tiene relación con la capacitación acerca de cuidados y gestión de las plantaciones que abastecen las ollas comunes que se realizan para los habitantes del sector.

    Se trata de una de las 23 iniciativas de innovación social adjudicadas por la Dirección de Vinculación con el Medio (DGVM) de la casa de estudios.

    APOYO TECNOLÓGICO

    Karla Inostroza, estudiante UPLA y directora del proyecto, sostuvo que uno de los principales objetivos es impactar desde la tecnología en los distintos huertos comunitarios de Valparaíso, promoviendo la ayuda e intercomunicación entre ellos. “Desarrollamos una forma de monitorear los sensores y de fomentar el intercambio de semillas, porque nos dimos cuenta de que había algunos huertos o iniciativas que tenían las ganas de participar, pero no contaban con los recursos para hacerlo. No tenían semillas, o solo tenían los cajones, entonces no tenían cómo comenzar con esto”.

    De esta manera, utilizan una aplicación digital de monitoreo, abierta para todas las personas de la comunidad, que incorpora la medición de sensores de luz, temperatura, humedad y flujo de agua. La herramienta, además, busca fomentar el intercambio de aprendizajes y experiencias entre las distintas huertas de la zona.

    Dentro de los agentes territoriales que colaboran con el proyecto se encuentra el “Programa de Soberanía Alimentaria” de la Municipalidad de Valparaíso.

    Margaret Salinas, ingeniera agrónoma y parte del apoyo técnico del programa, explicó que el vínculo que se generó con los y las estudiantes del proyecto busca rescatar los parámetros de medición que estos utilizan para la producción de hortalizas. “La elección de este espacio fue principalmente por el compromiso que tienen los dirigentes, y quienes trabajan en la olla común, en mejorar y transformar este espacio donde viven. Es importante rescatar eso porque tienen mucha fuerza, convocan a mucha gente y eso es lo interesante, a nosotros nos ha permitido ver que la huerta será sostenible y sustentable en el tiempo”, indicó.

    “NOS DA FELICIDAD”

    Las y los vecinos del espacio donde se emplaza el Comedor Montedónico fomentan que niños, niñas y adolescentes participen del cuidado de la huerta para nutrir su aprendizaje.

    Joshua Silva, vecino del sector de Montedónico, es uno de los menores que se encuentra colaborando en la gestión de la huerta. “Empezamos haciendo los cajones, poniendo la tierra, luego plantando habas, zanahorias, lechugas, entre otras. Con el compost han crecido las plantas. Me preocupo de regarlas y cuidarlas. Nos da felicidad ver que las cuidamos, no hay basura, y han crecido bastante”, sentenció.