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    Alumnos de Santo Tomás Viña del Mar ofrecen atención odontológica a personas de la comunidad sorda

    Replicando una iniciativa que se había realizado por primera vez en 2020, la carrera de Técnico en Odontología mención Higienista Dental del Centro de Formación Técnica Santo Tomás Viña del Mar entregó atención de salud bucal a personas de la comunidad sorda, en este caso, docentes y alumnos de la escuela “Mis manos, mi voz”.

    Durante este semestre, los alumnos impulsaron el proyecto “Futuras Sonrisas”, que tenía varias etapas: en primer lugar debieron aprender nociones básicas de lengua de señas, luego preparar los servicios que ofrecerían a los usuarios y posteriormente enfrentar una clase de lengua de señas de un perfil más técnico, en la que les enseñaron conceptos relacionados con atención odontológica. Sólo después de eso, pudieron recibir en la Clínica del Higienista Dental de Santo Tomás Viña del Mar a los representantes de la comunidad sorda.

    Mauricio Godoy, profesor de la escuela “Mis manos, mi voz”, fue el encargado de enseñar lengua de señas a los alumnos de Santo Tomás y además fue uno de los pacientes que recibió este servicio. “Es una oportunidad muy importante para las personas sordas y también es importante que los estudiantes hayan aprendido lengua de señas para que hubiera una comunicación fluida. Fue una experiencia nueva para ellos, estaban muy motivados y aprendieron al menos lo básico. Es importante que los dentistas o cualquier profesional tenga la base de lengua de señas para poder comunicarse con las personas sordas”, dijo.

    Por su parte, la docente de Técnico en Odontología mención Higienista Dental, Ana María Sáez, explicó que la asignatura Proyectos Colaborativos tiene un enfoque social y desde ahí surgió la idea de atender a la comunidad sorda. “Además a mí hace un tiempo me nació la idea de hacer una atención inclusiva en mi clínica, entonces llevo dos años aprendiendo lengua de señas y desde ahí conozco a la comunidad del profesor Mauricio Godoy. Planteamos la idea de trabajar juntos, pero más allá de entregar una atención dental, que es lo que hacemos siempre, queríamos que fuera una atención inclusiva”.

    Eso sí, reconoció que los alumnos “al principio tenían susto, pero la verdad es que la recepción fue muy buena, estaban muy motivados y querían entregar un granito de arena para hacer un mundo más inclusivo. Mostraron una entrega total, aprendieron lengua de señas y se pudieron comunicar con los usuarios”.

    TESTIMONIOS DE ALUMNAS Y PARTICIPANTES

    Dafne Gallardo, una de las alumnas que participó en esta actividad, dijo que “es hermoso poder incluir a todo el público en general. A ellos les cuesta mucho encontrar una atención digna, sentirse incluidos y no tener que adaptarse a nosotros, sino que nosotros debemos adaptarnos a ellos para que se sientan cómodos. Yo estaba muy nerviosa, pensé que no lo haría bien porque muchos tuvimos que aprender desde cero, pero la verdad es que desde un principio nos entendimos, fue lo mejor”.

    Otra de las personas sordas que pudo acceder a esta atención fue Skarlet Barros, quien valoró que “por primera vez tengo comunicación con las personas que me atienden, me entregaron confianza y lo más importante es que ellos se podían comunicar conmigo en este proceso de la limpieza dental. Años atrás yo iba al dentista, pero no lograba comunicarme y siempre tenía que tener mucha paciencia, pero ahora no fue así, nos entendimos mutuamente. Me gustaría que esto se hiciera en diferentes lugares porque el derecho a la comunicación es muy importante para nosotros”.

    Finalmente, la alumna Camila Maldonado comentó que “esto no debería ser sólo un proyecto, sino que siempre, en los colegios, en la universidad, debiese haber un ramo de lengua de señas, es muy necesario. En lo personal, logramos comunicarnos con el paciente que nos tocó, al principio costó, pero después nos entendíamos, fue bacán comunicarnos con ellos y me gustaría seguir aprendiendo”.