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    Investigadora de la UV se refiere a las dificultades para llegar a acuerdos en la COP26

    La cumbre del cambio climático, que se desarrolla en Glasgow, Escocia, termina este viernes y aún no hay consenso para establecer el límite en el aumento de la temperatura necesario para evitar que se continúe agravando el calentamiento del planeta, producido por las emisiones de gases de efecto invernadero como son el dióxido de carbono (Co2) y el metano, entre otros factores.

    Una dura crítica realizó la neurobióloga Kathleen Whitlock, académica de la Universidad de Valparaíso y la primera científica de América Latina en dirigir la Sociedad Internacional de Pez Cebra (IZFS por sus0 iniciales en inglés), quien además cuenta con una trayectoria de casi dos décadas abordando los temas del cambio climático.

    La doctora Whitlock aseguró que “los modelos, en estos momentos, proyectan que vamos a llegar a 2.7 °C (grados Celsius) de aumento de la temperatura a fines de este siglo (año 2100). Esto significa un planeta demasiado caluroso para continuar con la vida como la conocemos hoy”.

    La también investigadora del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso (CINV), agregó que uno de los objetivos de la COP26 es llegar a acuerdos para disminuir la producción de dióxido de carbono (Co2), principal gas de efecto invernadero que se libera con la quema de combustibles fósiles, y así limitar el incremento de la temperatura, idealmente a 1.5°C, pero empezaron las negociaciones con 2°C. En este momento están debatiendo el 1.8°C. Barak Obama, ex presidente de Estados Unidos hizo un llamado a mantener el 1.5°C, por lo tanto, aún no hay consenso en el límite que hay que establecer.

    Si el acuerdo se cierra en el límite de 1.5°C, la doctora Whitlock explicó que “eso significa que cada país tiene que disminuir sus emisiones de dióxido de carbono y también de metano. Si se llega a acuerdo, los países más grandes tendrán que hacer un sacrificio mayor y en estos momentos no todos están de acuerdo con eso”.

    También advirtió como uno de los puntos críticos de la COP26 que tampoco existe un consenso sobre la designación de una fecha para dejar de usar combustibles fósiles y optar por alternativas más sustentables. “Es lo que está pidiendo Greta Thunberg y estoy de acuerdo con ella, pero nadie quiere hacer este sacrificio y sin este sacrificio no veo cómo vamos a poder llegar a limitar en 1.5°C”, aseguró.

    Otro aspecto que preocupa a la científica es la presencia de más de 500 representantes de la industria de petróleo en la cumbre del cambio climático.

    Respecto a las promesas que se han hecho algunas naciones en la COP26, la doctora Whitlock aclaró que “países como Australia, India y China aún están produciendo electricidad a carbón. China dice va a dejar de producir electricidad a carbón fuera del país, no extendieron el compromiso al interior de sus fronteras. India se comprometió, pero para el año 2070, fecha que es demasiado tardía. En Brasil, Jair Bolsonaro dijo que va a limitar la desforestación, sin embargo nadie le cree. Las cosas que están proponiendo sí van a impactar, pero (de manera) demasiado lenta. Ese es el problema: estamos en una emergencia. Yo he trabajado en cambio climático por más de veinte años y los cambios que estamos observando en estos momentos, especialmente en la Antártica y en el Ártico, yo nunca pensé que viviría para verlos. Actualmente estoy muy asustada, me levanto en la noche preocupada, yo no tengo hijos, pero para la persona que tiene hijos no puedo imaginar qué pasa por su mente. Leí en The Guardian (diario británico) que las personas no están disponibles para hacer los sacrificios necesarios en su estilo de vida para llevar a cabo lo que tenemos que hacer para resolver los problemas del cambio climático”, expresó.

    “Soy realista y probablemente van a llegar a un acuerdo de 1.8°C este viernes (si no es así, y como ha ocurrido históricamente, las negociaciones se extenderán durante el fin de semana). El 1.8°C es menos malo que 2.0°C, pero tampoco es bueno. Me sorprende mucho que con todas las cosas malas que hemos vivido, como por ejemplo las altas temperaturas registradas en el hemisferio norte este verano, nadie tenga un ataque de pánico. Mi esperanza es que el jueves en la noche o el viernes se llegue a un acuerdo”.

    La científica además recordó que los países desarrollados se comprometieron en 2009 a aportar 100 billones de dólares cada año a partir de 2020 para ayudar a naciones con menos recursos, para que puedan transitar al uso de tecnologías más limpias y amigables con el medio ambiente. Sin embargo, los recursos comprometidos no alcanzaron la meta.

    “No es justo. La tragedia de todo el cambio climático es que los países desarrollados no están haciendo los sacrificios que deberían hacer. No están haciendo los cortes de emisión que ellos deberían realizar, tampoco están ayudando financieramente a los países menos desarrollados. Es terrible que estos países que tienen un estándar de vida espectacular no hagan el sacrificio, mientras las islas de Pacífico están desapareciendo, porque sube el nivel del mar. Es triste, ya que siempre se ha sostenido que los efectos del cambio climático son más impactantes en la pobreza, en las personas con menos recursos, y en particular en las mujeres”, advirtió.