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    ¿Llevará por primera vez a su hijo al dentista?

    ¿Llevará por primera vez a su hijo al dentista? Director del Área Odontología de Santo Tomás despeja dudas sobre la atención dental a menores de edad

    • El cirujano dentista Felipe Parraguez, académico de la sede Viña del Mar, aclara cuál es la edad recomendada para este primer encuentro y repasa algunos “mitos”, como que los niños no necesitan atención odontológica mientras no tengan sus dientes definitivos o que no pueden usar frenillos hasta determinada edad.

    La primera visita al dentista suele ser un capítulo difícil para la vida familiar. Existen varios factores que complican la decisión de llevar a un niño o niña a su primera atención odontológica, los que muchas veces están relacionados con desinformación o “mitos” que se divulgan sin mayor respaldo. El cirujano dentista Felipe Parraguez, director del Área Odontología del Centro de Formación Técnica Santo Tomás Viña del Mar, aclara algunas dudas sobre el tema y explica en qué fijarse al elegir un profesional.

    En primer término, dice que lo recomendable es que la primera visita al dentista sea desde la erupción del primer diente temporal (diente de leche) o incluso antes “ya que el odontólogo puede orientar a los padres o tutores en temas como la etapa previa a la erupción dental y la erupción dental propiamente tal, también en las funciones de deglución y masticación, y finalmente en aspectos de higiene oral”.

    Otra duda recurrente se refiere a la elección del profesional: ¿odontopediatra u odontólogo general? El académico de Santo Tomás responde que “los odontopediatras son los especialistas con las competencias necesarias para atender a pacientes pediátricos, pero esto no es restrictivo y los menores pueden acudir a un odontólogo general para hacer una primera evaluación y en caso de requerir terapia de mayor especificidad, realizar la derivación pertinente”.

    Respecto al motivo las consultas de los menores de edad, Parraguez apunta que la caries dental “es la enfermedad oral más prevalente a nivel nacional y tiene números alarmantes en nuestra población infantil. Según los datos del Ministerio de Salud, casi el 50% de los niños(as) de cuatro años tiene caries, y a los seis años ese número aumenta hasta el 70%. Es una patología oral que, si no se trata oportunamente, lo más probable es que curse con dolor, que es otro de los motivos de consulta más comunes a estas edades”.

    Entrando de lleno a los “mitos” que circulan en torno a la atención odontológica infantil, el docente de Santo Tomás Viña del Mar enumera varios. El primero: “los niños no necesitan ir al dentista mientras no tengan sus dientes definitivos”. Al respecto, dice que “los dientes temporales no deben ser menospreciados, menos los diversos cambios fisiológicos derivados del proceso de crecimiento, alimentación, entre otros.  Tanto la etapa de dentición primaria y recambio dental, como el desarrollo y crecimiento de los huesos faciales en relación a estas estructuras y las funciones que realiza el niño en su cavidad oral, son cruciales para obtener parámetros de salud favorables a futuro”.

    Otro mito: “los niños no pueden usar frenillos hasta determinada edad”. En este punto, Parraguez señala que “la indicación de tratamientos de ortodoncia no está restringida por la edad. Un correcto alineamiento dentario no sólo tiene una intención estética, sino que aún más importante es su mejoramiento funcional; por lo tanto, la sugerencia es evaluar cada caso con los profesionales idóneos, con los exámenes complementarios necesarios y en los establecimientos autorizados y con normativa vigente. Para evitar desarmonías dentales y esqueletales, es esencial la visita al odontólogo a temprana edad”.

    Y un tercero: “cuando los niños son pequeños, no necesitan lavarse los dientes”. El académico aclara que, muy por el contrario, el cepillado debe realizarse “desde la erupción del primer diente. En primera instancia debe ser realizado y guiado por los padres o tutores, para que luego, cuando el niño ya tenga autonomía, sólo deba ser supervisado”.

    Ya aclaradas las dudas, el académico de Santo Tomás Viña del Mar entrega algunos datos para no equivocarse al escoger un profesional para los niños: “El cirujano dentista debe ser una persona competente e instruida, avalando esto por medio de un título profesional. Los padres pueden corroborar esta información en el Registro de Profesionales de la Salud de la Superintendencia de la Salud (supersalud.gob.cl). En caso de requerir de un especialista, pueden consultar en la misma página o al profesional a quien se dirijan para mostrar su título”. Finalmente, un dato práctico: llegado el momento de la consulta, ¿es conveniente acompañar a los niños o dejarlos solos con el profesional dentro del box? “Por la pandemia hoy es más difícil de lograr, pero la atención debería ser con la presencia de un acompañante mayor de edad. Ahora, es primordial que quien esté asumiendo el rol acompañante sea un aporte y colabore a la atención del niño, no debe entorpecer este proceso, por lo que siempre deben seguir las instrucciones e indicaciones que les dé el equipo odontológico”.