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    Un aporte a la cultura popular, las tradiciones y el fútbol amateur de Valparaíso

    La Caleta El Membrillo se mantiene a pesar de la pesca de arrastre y la depredación de los recursos marinos, además sus pescadores luchan por mantener sus tradiciones como la Fogata del Pescador.

    En esta oportunidad, el programa “Conversando rescatamos nuestro patrimonio”, emitido a través de Radio Valparaíso (102.5 FM) gracias al financiamiento de los Fondos de Cultura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, convocatoria 2020, nos permitió conocer parte de la historia del Sindicato de Pescadores Artesanales de la Caleta el Membrillo, la que se remonta al año 1870 aproximadamente, es decir, posee cerca de 150 años de historia y su nombre proviene de antiguas plantaciones de membrillos en los faldeos de las elevaciones cercanas.

    Hoy es una caleta tradicional de Valparaíso, de gran valor turístico, terminal de pesca y fondeadero de embarcaciones, siendo imposible separar la imagen de nuestra ciudad de su conexión con la pesca artesanal y sus caletas.

    La importancia de sindicalizarse

    Mario Caverlotti, secretario del Sindicato de Pescadores de la Caleta El Membrillo comenta las motivaciones que los llevaron a formar el sindicato indicando que “la misma pesca te va dando la necesidad de organizarse, por ejemplo, mi abuelo murió acá en la orilla, se le dio vuelta el bote, antes había muchos accidentes. Por ello, teníamos la necesidad de tener un muelle y ¿cómo podíamos tenerlo? pues organizándonos, en definitiva, la pesca nos lleva a todo esto, te lleva a que te organices, a que veas la seguridad y bienestar de tus compañeros y, sobretodo, a que persista esta labor tan linda como es la pesca artesanal”.

    Por su parte, Mario Rojas, Presidente del Sindicato, quien además es hijo y nieto de los fundadores de la caleta resalta la importancia de formar esta asociación gremial señalando que “hoy en día representa una lucha constante, pues hace 12 años están cerrados los registros de pescadores, por ende, las nuevas generaciones vienen muertas, ya que no podrán obtener sus registros y en ese sentido para nosotros el futuro como pescador es muy incierto”.

    La abundancia de la pesca

    René Parada, tesorero del sindicato recuerda su llegada a trabajar a la caleta “yo llegué a los 12 años, soy primera generación de pescadores, a los 16 años ya era ayudante de pescador y a los 18 años pude sacar mi licencia. Cuando llegue a la caleta esto era rico en pesca, la pesca estaba al frente, había épocas de trabajo, por ejemplo, en el verano se trabajaba la sierra, jureles, congrios, y la merluza era en invierno, en ese tiempo la pesca era abundante, el que era organizado y sabía cuidar su platita crecía”. 

    Sin embargo, según lo que recuerda René Parada “en esas fechas ya existía la pesca de arrastre que era la depredación más grande que había en el molo, de hecho, llegaban los barcos que botaban la pesca con pala al agua y nosotros que éramos cabros chicos sacábamos esa pesca. Lamentablemente se depredó, no se cuidó el recurso para el futuro y ahora estamos pagando las consecuencias del pasado, antiguamente los lobos ni nos molestaban y ahora como no tienen pesca van a los botes de los pescadores y esto cada vez será más extremo”.

    Fiestas tradicionales y trabajo para la comunidad

    Sin duda, uno de los hechos que más identifica a la Caleta El Membrillo tanto para los porteños como turistas son las tradicionales fiestas de San Pedro y la Fogata del Pescadores, al respecto el presidente del sindicato comenta que “la fiesta de San Pedro nació prácticamente con la caleta, el santo antiguamente se sacaba de la iglesia la Matriz para realizar la procesión que era seguida por cientos de porteños y porteñas, en tanto, las otras fiestas típicas que realizamos son la fogata del pescador, las festividades de semana santa y la fogata del turista, todas las cuales congregan un marco de gente muy importante”.

    Pero, además de estas festividades tradicionales, Mario Caverlotti, destaca que el trabajo que realizan también está enfocado en los porteños y porteñas pues “la mitad de los botes trabajan para la comunidad, acá no se vende el pescado directo para afuera o plantas procesadoras, acá se le vende al canastero y el comerciante vende el pescado de la Caleta El Membrillo en el cerro, arriba la gente come pescado fresco, en el fondo trabajamos para la comunidad”.

    Caupolicán, cuna de futbolistas

    El nacimiento de la Caleta El Membrillo vino aparejado con el surgimiento del club de fútbol amateur “Caupolicán”, institución que se jacta de ser una de las más antiguas de Chile y la segunda de Sudamericana y que a pesar de haber tenido entre sus filas a importantes jugadores nunca llegó a ser parte del profesionalismo.

    Mario Rojas comenta que el club “se formó en un partido que se hizo con una escuadra inglesa y los viejos de la caleta le ganaron la copa al buque Libertad y esa la copa aún la tenemos, una copa de plomo de un partido que se jugó antes de 1870, lo que hace ser más antiguos que Wanderers, además, por el equipo han pasado más de 30 compañeros pescadores que han llegado a jugar profesionalmente, el ejemplo más gráfico es David Pizarro, cuya familia trabaja acá, incluso su padre aún juega por nosotros”.

    Por último, sobre el futuro de la pesca artesanal los tres dirigentes coinciden que el futuro es complejo, que tal vez podrá existir mayor tecnología para la pesca, pero el recurso será aún más escaso.