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    La última carta que escribió, a pocos días de su muerte, el “Gitano” Rodríguez

    La carta, además de tener un alto contenido poético, refleja el sufrimiento y dolor de Osvaldo Rodríguez en sus últimos días. También, es un tremendo testimonio del amor inconmensurable del cantante a su querido Valparaíso.

    Osvaldo Rodríguez Musso, más conocido como “El Gitano”, es, sin duda alguna, uno de los artistas porteños más reconocidos en el mundo entero. Su canción “Valparaíso” es un himno que no sólo se conoce en nuestro país, sino que en diversas naciones del planeta. Es como la gran postal de nuestro puerto.

    No sólo fue compositor y cantante. También fue escritor. Entre sus libros figura “Canto de Extramuros. Poemas”, editado en 1994. Póstumamente se publicó “Canto a Valparaíso”, de noviembre de 1996.

    Tras los hechos de septiembre de 1973, Rodríguez, oriundo de Playa Ancha, se fue a vivir exiliado a Europa, previo paso por Argentina. Vivió en varios países europeos. Su última recalada fue Italia. Allí, en Bardolino, murió de cáncer el 18 de marzo de 1996. Algunos años antes, volvió a Chile, pero no logró reinsertarse laboralmente en nuestro país, optando por su retorno al Viejo Continente.

    Días antes de su fallecimiento, envió, tal vez, la última carta manuscrita a uno de sus grandes amigos porteños. Se trata del periodista científico y académico Eduardo Reyes Frías, que durante muchos años fue director de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad Viña del Mar. Reyes también es oceanógrafo y fue capitán del buque “Explorador” de la Universidad de Chile.

    La carta, además de tener un alto contenido poético, refleja el sufrimiento y dolor de Osvaldo Rodríguez en sus últimos días. También, es un tremendo testimonio del amor inconmensurable del cantante a su querido Valparaíso.

    La carta

    La carta está escrita en una postal de saludo, que tiene la imagen de un antiguo barco, en directa alusión a su amigo, el “capitán” de buque científico, Eduardo Reyes.

    El texto es el siguiente:

    “Marzo de 1996. Bardolino. Italia.

    Querido capitán de guitarras. Años que esta tarjeta estuvo esperando ser enviada a quién la merece. Así es que aquí la mando en respuesta a tu propia nota magnífica de diciembre de 1995. Tienen mucha razón tus palabras cuando dices: ‘¡No hay exilio que valga el compás de esta vigilia del alma!’. La retorno y la hago mía para pensar en los pocos amigos que se la merecen. Pocos son, tristemente cierto es, pero existen, y aunque no existieran bastaríamos tú y yo para formar la tripulación de un buque de guitarras que fuera por los mares llevando canciones y penas de marineros y alegrías de navegantes.

    Cómo me alegra que te guste mi Canto de Extramuros. (Te agrego una lista de las erratas espantosas que lo afean en lo externo, agrégala a la contrasolapa para que así no se pierda. Gracias!).

    En realidad yo también estoy contento porque el libro va teniendo, poco a poco, una acogida notable entre muchos que de veras me importan. Valió la pena sufrirlo y escribirlo y ahora sólo espero que le dé tirada a otros que espero seguir publicando. Parece que pasado el tiempo de la canción, viene el tiempo de la publicación! Vale!. Sigo usando mi gorra de capitán de mar que estrené aquél día y recuerdo tu risa y aprobación.

    Mi hermano Alejandro estuvo aquí con Ana María durante 15 días que se fueron volando. Me dejaron mucha vida y deseos voluntariosos de seguir en este mundo. Mi enfermedad es cruel y sufro físicamente y moralmente porque apenas puedo trabajar. Pero, no me rindo!. Trabajo en un proyecto para editorial en Venecia (saldrá precioso). Para otro eventual en Paris y uno grande para Chile del cual Aco (su hermano Alejandro) te contará.

    Sigo dibujando y escribiendo. Acaso ya leíste mis crónicas en El Mercurio. Una idea: ¡Mándame algo de la historia del buque Explorador, de mi recuerdo. Fechas, labor, recuerdos, para poder escribir un saludo!. Debo rescatar cosas que hagan vibrar Valparaíso. ¡Y qué mejor que las vibraciones de tu buque! Espero, pues, un paquete con recuerdos y claro que te deseo toda la felicidad del mundo, ¡faltaba más!.

    Cabo de guitarras a la espera de ascenso merecido a Oficial de Mar de Poesía y Música, con especial mención a nuestra amistad marinera.

    Osvaldo. 96”.

    Como un singular detalle, en el centro de la tarjeta aparece el típico texto de aquellas, que dice: “Hoy es una excelente ocasión para desearte que disfrutes de todo aquello que te hace muy feliz…y que esa felicidad te acompañe siempre”.

    Al costado de esa leyenda impresa, el “Gitano” escribió con su letra: “Vanas y ridículas palabras obligadas para aquellos que no tienen nada que decirle a los amigos. Por fortuna, al menos, imprimen estas bellas tarjetas! Vale!”.

    Su gran amigo Eduardo

    Conversamos con Eduardo Reyes sobre esta verdadera joya histórica, las últimas letras que escribió el famoso “Gitano”.

    -¿Cómo surgió la amistad con el “Gitano” Rodríguez?

    “Surgió porque Osvaldo estaba pololeando con Chantal de Rementería, hija del matrimonio dueño del restaurante Cap Ducal. Yo era asiduo de ese local. A raíz de ese romance, conocí al “Gitano”, que siempre iba a buscar a su polola, en contra de los deseos de los padres de ella. A raíz de las visitas a peñas folclóricas, comenzamos una relación de profunda amistad, que duró hasta su muerte. Coincidíamos en muchas cosas, en ideas políticas, gustos, en fin. De hecho, yo soy el padrino de su único hijo de aquél matrimonio”.

    -La carta hace muchas referencias al mundo marino. Da la idea de que el “Gitano” aprendió mucho de ese mundo en esa amistad, ¿fue así?

    “Así fue. Yo lo invitaba a él y otras personas al buque ‘Explorador”, atracado al molo de Valparaíso. Y allí teníamos largas tertulias, con mucho canto. De hecho, una vez que llegábamos al molo, observamos que en un buque de la Armada el altavoz ordenaba: ‘Cabo de luces, prenda las luces’.  Y yo dije: ‘Cabo de guitarras, toque la guitarra’. Eso le causó mucha gracia a Osvaldo hasta su muerte. De hecho nombra eso en la última carta”.

    -¿Cuál es la historia de esta última carta del “Gitano”?

    “Yo sabía de la situación de enfermedad que sufría Osvaldo, exiliado en Italia, yo le mandé una carta de estímulo en diciembre de 1995. Luego, él la respondió con tarjeta postal vía aérea (no había internet), la que llegó el 11 de marzo de 1996 desde Italia. No alcancé a responderla. El 18 de ese mes, llegó la noticia de su fallecimiento. Obviamente, fue algo muy emocionante, Esa carta siempre ha estado en mi escritorio y en mi corazón”.

    -¿Cuál es a su juicio el legado de Osvaldo “Gitano” Rodríguez?

    “Su tremendo amor a Valparaíso, que no sólo queda registrado en sus canciones, sino que también en sus libros, como el ‘Canto a Valparaíso’, editado por la Universidad de Valparaíso y el Gobierno Regional de la época, que son una serie de poemas donde Valparaíso aflora por todas partes. También hay dibujos que él mismo hacía. Osvaldo ha tenido el reconocimiento de la gente, que yo creo que es lo más importante. Sus canciones seguirán escuchándose por muchísimos años más. Su trabajo musical ‘Tiempo de vivir’ es memorable. Me emociona recordarlo, porque fue un gran amigo y una gran persona”.