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    La increíble historia del diplomático el “Schindler chileno”, que logró salvar la vida de 1.200 judíos

    Jorge Schindler del Solar, diplomático de carrera que por esas cosas de la vida tiene el mismo apellido del personaje llevado al cine exitosamente- cuenta detalles de su libro, que pronto tendrá una nueva edición.

    En nuestro país hay tremendas historias, de personajes casi anónimos, que son totalmente desconocidas.

    ¿Recuerda la famosa y premiada película “La Lista de Schindler”, de Steven Spielberg?; ¿creería Ud. que hubo un diplomático chileno, que, con tremenda inspiración humana y en base a las más increíbles gestiones, logró salvar 1.200 vidas en medio del Holocausto, al igual que el protagonista de esa afamada cinta?.

    Se trata de la vida y obra del diplomático Samuel del Campo, quién en medio de la Segunda Guerra Mundial, cumplió labores en Rumania, logrando salvar a judíos que vivían en Polonia.

    En tiempos donde las investigaciones históricas de diversos autores chilenos que buscan dar a conocer capítulos y sucesos desconocidos –tal como el reciente y excelente libro “Chile B”, del periodista Mauricio Palma, editado por Narrativa Punto Aparte-, esta historia adquiere un especial realce.

    Los hechos los investigó minuciosamente y a fondo el actual diplomático de carrera chileno Jorge Schindler Del Solar, oriundo de Valparaíso, que, por esas cosas de la vida y coincidentemente, lleva el mismo apellido de personaje llevado al cine. Jorge Schindler es Licenciado en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ingresó a la Academia Diplomática en la década de 1990. Es hijo de la destacada y fallecida profesora del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso, Violeta Schindler Opazo.

    Hace un par de años, Jorge Schindler publicó el libro “Más allá de la diplomacia. La inédita historia de Samuel del Campo”. Próximamente, saldrá una nueva edición.

    Lo dice el propio Schindler en la introducción de su obra: “¿Cuántas vidas más se podrían haber salvado de no haber sido así? Del Campo lo sabía y por eso sobrepasó el legalismo y la burocracia ministerial para proteger y salvar a centenares de personas inocentes. Aquella fue desde la perspectiva de los vigilantes de la norma, de los “Javert” diría Víctor Hugo, su gran e imperdonable falta. Su expulsión del Servicio Exterior chileno lo llevó a vivir para siempre un autoexilio en la ciudad de París, y finalmente a esfumarse en el olvido. Es una injusticia que el reconocimiento de Yad Vashem como ‘Justo entre las Naciones’, ha comenzado a reparar”.

    Narra Schindler que “Samuel del Campo fue proclamado el año 2017 “Justo entre las Naciones”, una expresión tradicional del judaísmo empleada para referirse al conjunto de aquellas personas que merecen consideración y respeto por observar una conducta moral acorde con los Siete Preceptos de las Naciones. Tras la constitución del Estado de Israel, esta distinción, otorgada por el Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto, rinde homenaje a aquellas personas que, sin ser de confesión o ascendencia judía, prestaron ayuda de manera altruista y singular a las víctimas del genocidio perpetrado por el régimen nazi alemán y otros afines durante la Segunda Guerra Mundial”.

    Conversamos con el diplomático chileno Jorge Schindler Del Solar, quien en la actualidad se encuentra cumpliendo labores en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el edificio del Ex Hotel Carrera, en Santiago, para conocer detalles de esta investigación. Se desempeña como Primer Secretario de la Dirección de Asuntos de Europa.

    -¿Cómo conoció al personaje y por qué decidió escribir un libro sobre el tema?

    “A raíz de una consulta de un ciudadano israelí acerca del por qué sus padres tenían un documento consular chileno otorgado en Rumania en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y de la persecución de los judíos europeos. Investigué en el archivo histórico del Ministerio de RR.EE de Chile, encontrando que el Encargado de Negocios de Chile en ese país, Samuel del Campo, había entregado documentos consulares y renovado pasaportes a decenas de judíos de origen polaco, evitando así que fueran deportados a los campos de concentración nazis o a una región del Este llamada Trasniester, en donde la mayoría murió asesinada o por las malas condiciones de los campos de concentración. En esa época Chile había aceptado representar los intereses de la Polonia ocupada por los alemanes, por lo que, en este contexto, Samuel del Campo brindó protección especial a las personas de origen judío cuando fue testigo de la persecución de la que estaban siendo víctimas. Él fue el primer y único diplomático chileno que informó a nuestro gobierno de lo que estaba sucediendo en Europa, específicamente lo de las deportaciones y de la instauración de guetos para confinar a las personas judías.  En el caso de mi libro hablo del gueto de la ciudad de Czernowitz, Bucovina, actualmente en Ucrania. La investigación la inicié en 2012, pero la concluí en 2017, ya que recurrí a los archivos históricos de Rumania y de Ucrania. Lo que narro en el libro debía ser contrastado con fuentes como las que menciono”. 

    – Siendo un tema tan especial y simbólico, ¿por qué cree que a la historia no se le ha dado el realce que merece?

    “Mi opinión es que, hasta ahora la historiografía chilena, esto es la investigación histórica, no ha visto a Chile como un país inserto en el contexto internacional de esa época, ni menos como un lugar hasta al que también llegó la larga sombra del Holocausto. Por el contrario, esta investigación demuestra que el gobierno de la época, el de Aguirre Cerda, sí sabía de lo que estaba sucediendo en Europa, en este caso en Rumania, y no se hizo nada o bien se hizo muy poco para ayudar a los judíos perseguidos. Como se demuestra en mi libro, incluso existían instrucciones consulares específicas que prohibían dar visas a los judíos. Si Chile, hubiese tenido una actitud diferente, se habrían podido salvar muchas vidas. Hasta hoy, hay desconocimiento sobre el tema Holocausto y Chile, salvo lo que sabemos por el testimonio de los sobrevivientes que, después de la Segunda Guerra, lograron encontrar un refugio en nuestro país, pero esa es otra etapa de nuestra historia. Por eso, para mí fue un compromiso personal documentar al máximo los hechos que cuento y ello, significó un par de años”.

    Historia inédita

    – ¿Cuál sería la síntesis de la obra, desde su perspectiva como autor?

    “Primeramente, nos sitúa en el contexto internacional de la época y nos presenta resumidamente las relaciones de Chile con la Alemania nazi. Luego expone las orientaciones de la política migratoria que impulsaba el gobierno en esa época, que era muy discriminadora y racista, para pasar a narrar la trayectoria y actuación de un diplomático chileno, quien arriesgó todo por salvar la vida de más de 1200 perseguidos simplemente por ser judíos. Una historia inédita”. 

    – ¿Cuáles fueron los principales obstáculos que tuvo Del Campo para llevar adelante su labor de salvación y cuáles son los obstáculos que su acción tuvo para que fuese más conocida?  

    “Del Campo actuó contraviniendo las instrucciones de la Cancillería de esos años. Había expresa prohibición de entregar visas a las personas de origen judío. Hubo un subsecretario de Relaciones Exteriores, ex diputado y embajador que estableció que ser judío «era una raza» y no una religión, lo que nos coloca frente a una realidad hasta ahora olvidada u ocultada que nos debería hacer reflexionar acerca de este pasado -no tan lejano- en que se oficialmente se emplearon términos muy próximos a los utilizados por los nazis para referirse a los judíos por parte de algunas autoridades del Estado”.

    El ”Schindler chileno”

    – Mucho se habla de la premiada película «La Lista de Schindler», ¿Samuel del Campo es, desde su mirada, el Schindler chileno, y qué similitudes y diferencias puede establecer entre ambas historias?

    “Absolutamente. Si hay alguien en nuestro país que merecería ser comparado con aquel hombre, ése es Samuel del Campo. Tenemos que pensar que los documentos que él brindaba a los perseguidos judíos, permitieron salvar la vida de unas 1.200 personas. Sobre todo, existen similitudes en cuanto a las presiones y peligros a las que se vio sometido. La Gestapo, al igual que a Oskar Schindler, le estuvo siguiendo para matarlo, y para sobrevivir, y salvar personas, muchas veces había que recurrir a prácticas que no podemos juzgar desde el presente. Sin dudas, para lograrlo había que recurrir a pagos, tal y como muestra la película de Spielberg. Eran tiempos tremendos. Ahora bien, tanto Oskar Schindler, como Samuel del Campo, no lo pasaron bien en la posguerra. Del Campo fue exonerado de su cargo precisamente por haber ayudado a los judíos y también fue acusado de corrupción. Lo importante es que ambos salvaron vidas en los tiempos más difíciles de la Humanidad. Por ello, Israel los ha reconocido como Justos entre las Naciones y sus nombres, como manda la Ley de Israel, están grabados en piedra, para que nadie olvide sus nombres”. 

    – Sabemos que hay una nueva edición del libro, ¿por qué lo hizo y qué novedades trae?

    “Precisamente porque tengo el convencimiento profundo que es una historia que merece ser difundida y conocida por más chilenas y chilenos, sobre todo ahora que como sociedad buscamos mayor equidad y justicia. La discriminación es un mal que esta obra, ayuda a denunciar. De hecho, lo digo en la introducción. Ahora bien, en esta nueva edición reflexiono acerca de mi experiencia con el libro, de cómo hay personas que, sin decirlo, lo rechazan o, sin haberlo leído, se imaginan que la obra es una justificación de otros problemas de la política internacional. Ello me preocupa, porque el Holocausto fue una realidad terrible, inédita, que las generaciones que no la vivieron nunca deberían olvidar o relativizar. Recordemos que, en él, no solo murieron judíos, sino que también disidentes políticos alemanes o de otros países, homosexuales, gitanos, sacerdotes y pastores, un sinfín de víctimas inocentes. También pido en esta edición, que ojalá algún día el nombre de Samuel del Campo esté escrito en piedra también en Chile, tal y como está en Yad Vashem en el Jardín de los Justos en Jerusalén. Veremos si alguien de buen corazón me ayuda en esto…”

    – Los libros de recuperación de memoria histórica poco a poco ganan terreno en nuestro país, ¿cuál es el aporte de esta obra y por qué los chilenos debiesen conocerla? “El libro nos presenta un capítulo desconocido de nuestra historia. Por ello, le llamé «Diplomacia Más Allá del Deber. La inédita historia de Samuel del Campo.» El libro se basa en numerosa documentación de los archivos históricos de Chile, Rumania y Ucrania, por lo que es un trabajo serio, en donde no hay nada de misterioso u oculto, sino que más bien nos confronta directamente con una cruda realidad hasta ahora no investigada. Y te reitero, en esta obra de difusión continuaré en tanto tenga vida. Es un deber”.  Nota realizada por el periodista Por Mauricio Córdova Iglesias. mauriciocordovaiglesias@gmail.com