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No te reconozco Chile, cómo entender al país que noqueó a la elite

En estos días que intentamos comprender el fenómeno social y la crisis que se desató en Chile a partir del 18 de octubre y que aún no tiene señales  de concluir, hemos revisado el libro de nuestro colaborador permanente del programa TwitterCafé , Germán Silva Cuadra, “No te reconozco Chile, cómo entender el país que noqueó a la elite”, escrito a fines de 2016 el cual nos entregaba muchas pistas de los cambios que se habían acumulado en estos años y que estaban generando una verdadera bomba de tiempo.

El autor plantea que Chile comenzó a vivir un verdadero torbellino desde 2010 con la irrupción de conductas colectivas impensadas en la tranquila y larga transición de veinte años. La fecha coincide con el bicentenario del país, un momento de evaluación, reflexión y de mirada de futuro. Un inicio de década en que se experimentaron cambio profundos en el mundo, junto con un desarrollo brutal de la tecnología.

Se trata de fenómenos nuevos para los cuales no encontramos respuestas dice el psicólogo. Pero especialmente es un tiempo de desconcierto para nuestra elites. Un tsunami en el ámbitos político, empresarial, deportivo, religioso.

El autor hace un análisis interpretativo que permite entender estos rápidos cambios de la sociedad y los ciudadanos, entre los que están: La caída de los mitos (el país correcto, los intocables, el país tolerante, el país solidario), El país OCDE, El país Transparente, El virus de la desconfianza (el factor Karadima), Ciudadanos individualistas, El humor despiadado, Los nuevos grupos radicales, La crisis del mundo político (los privilegiados, política-negocios, las boletas ideológicamente falsas).

Pero la tesis de fondo de Silva Cuadra es que la dupla Bachelet, Piñera que gobernarán 16 años entre ambos –el autor proyectaba que Piñera sería electo presidente un año después- permite explicar la explosión social de un país que se mueve entre dos proyectos polares durante un período equivalente a la dictadura militar. Es decir, generación de expectativas de dos proyectos muy antagónicos que se iban alternado en paralelo a un ciudadano que iba evolucionando: mucho más crítico, más exigente, más crítico, más irritable, más cliente, y por supuesto, más consciente de los privilegios de otros y la desigualdad.

Para el autor, Piñera y Bachelet que sus segundas partes parecen calcadas sus perfiles permiten explicar esta polaridad. De derecha  e izquierda; católico y agnóstica, de familia tradicional, separada, hijo de un hombre DC, hija de un General; un hombre rico una mujer de clase media; economista, médico; él vivió en Estados Unidos ella en la ex RDA.