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Los rectores de universidades de Valparaìso comienzan masiva reforestación en Quebrada Verde

En un ambiente lúdico y distendido, los rectores de universidades de Valparaíso lanzaron un programa de reforestación en la parte alta de la ciudad, destinado a causar un impacto positivo en la calidad de vida de los habitantes de la zona y de toda la región.

La “Jornada de reforestación colaborativa por la sustentabilidad global” tuvo lugar en el Fundo Quebrada Verde, que pertenece a FONASA y es administrado por una fundación especialmente creada en 2013 por el Consejo de Rectores de las Universidades de Valparaíso (CRUV), que instalaron allí el “Centro Interuniversitario para la Sustentabilidad Territorial”.

Ese mismo lugar fue centro de un incendio forestal que afectó a más de 200 hectáreas en enero del año pasado, por lo que las cuatro universidades unieron esfuerzos para remediar la situación. Gracias a una donación de Minera Los Pelambres, 20 mil árboles nativos permitirán recuperar la zona afectada por el fuego; reconstruir un pulmón verde para Valparaíso; mitigar los efectos del cambio climático en la zona; contribuir a la biodiversidad, la protección y la conservación de distintas especies de flora y fauna; y mejorar la vinculación entre medioambiente y educación.

“Aquí se está creando un pulmón verde para Valparaíso, un modelo de sustentabilidad ambiental que esperamos que los ciudadanos de Valparaíso lo conozcan, al igual que el resto del país, para que sepan cómo vivir en un lugar sin destruir el medio ambiente, sin destruir los ecosistemas, sino todo lo contrario: fortalecerlos”, destacó el rector de la Universidad de Playa Ancha, Patricio Sanhueza, presidente del CRUV.

ENCUENTRO CON LA NATURALEZA

Los propios rectores encabezaron el lanzamiento del programa de reforestación, plantando con sus manos los primeros ejemplares. Como los demás participantes en la tarea, usaron delantales y gorros especiales para protegerse.

Darcy Fuenzalida, rector de la USM, destacó que el propósito del trabajo en Quebrada Verde es “enseñar, formar a nuestros jóvenes y niños, en un lugar donde ellos puedan tener la vivencia de encontrarse con la naturaleza… y de esa manera empiecen a valorar, a sentirse parte integrante de la naturaleza. Nuestro desarrollo está vinculado a la suerte que tenga la naturaleza  y por lo tanto tenemos que ayudar a que este desarrollo sea lo más próspero posible”.

El mismo punto enfatizó Aldo Valle, rector de la UV, quien aseguró que “las cuatro universidades hemos asumido el compromiso de desarrollar aquí condiciones para la educación, para que nuestros jóvenes respeten, comprendan mucho mejor la naturaleza y también para que haya una experiencia educativa distinta… Así enriquecemos nuestra función principal, que es la formación de profesionales, porque queremos también la formación de ciudadanos conscientes del deber que tenemos de respetar la naturaleza”.

Estudiantes de la Universidad de Playa Ancha, la Universidad Técnica Federico Santa María, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad de Valparaíso continuarán la reforestación durante las próximas semanas, entre otras actividades que se desarrollan en este campus interuniversitario.

PULMÓN VERDE

La reforestación es solo uno de los aspectos que desarrollan las cuatro universidades de Valparaíso en el predio Quebrada Verde, trabajando en forma asociada y colaborativa.

Sin embargo, es también un claro ejemplo de cómo este trabajo conjunto en el predio puede beneficiar a toda la región. Eva Soto, directora del Departamento de Medio Ambiente de la UPLA y responsable técnica de la “Jornada de reforestación colaborativa por la sustentabilidad global”, explicó que “estas 180 hectáreas se constituyen en un pulmón verde que contribuye a reducir la erosión en la región, que supera el 60%; por lo tanto, si las universidades son capaces de estudiar este territorio, de protegerlo, lo podemos irradiar al resto de la región, con medidas, con estrategias en favor del medio ambiente”.

La reforestación apunta directamente a recuperar los bosques milenarios de la región. Por eso se repondrán los árboles destruidos por el incendio con especies nativas: litre, maitén, huingán y quillay, que además son más resistentes a la acción del fuego, lo que ayudará a prevenir futuros siniestros.